Quiroga Kwon Kung-Fu
Por Sifu José Quiroga
En esta entrega trataremos el miedo en los alumnos desde la experiencia como Instructor. Quede bien claro que no lo hacemos desde la psicología (ya que no somos ni psicólogos ni médicos) y otras ciencias, sino atraves de la observación durante estos casi treinta años de enseñanza.
La agresividad es muy manifiesta en los practicantes con mayor grado de miedo escondido. Los profesores notan su comportamiento al poco tiempo en que el nuevo alumno comienza su entrenamiento. En kung fu contamos con un extra que nos permite rápidamente descubrirlo: la práctica del combate. En esta acción es muy sobresaliente su posición frente a la adversidad, ya que aquí, aunque sea solo una técnica controlada de lucha, rápidamente sale a fluir el riesgo. Con el tiempo y el entrenamiento serio y la buena guía del profesor (parte fundamental) irá dando técnicas y herramientas necesarias para que el alumno comience a desarrollar la auto confianza y la observación que a través de la concentración y el perfeccionamiento en el arte marcial el miedo disminuirá y el equilibrio psicofísico estará presente en sus acciones.
Sería bueno hacer una diferencia en dos tipos de miedo muy comunes en los que se inician en kung fu: la falta de autoconfianza y el gran crecimiento del ego.
El primero la duda constante en que lo que se me enseña no poder aprenderlo o ejecutarlo como mis compañeros o mi Instructor, es decir a algo que podría pasar. La ansiedad muy presente. El segundo de los miedos rápidamente expresado, en combate: el ego y mi pensamiento: Me está ganando, estoy siendo vencido por mi compañero. El y los demás ven mi derrota. No me importa nada solo poder ganar.
Ahora bien orgánicamente también ocurren cosas en nuestro cuerpo al pasar por el miedo y es intersante que conozcamos algunas estudios reciente sobre estos sentimientos:
En la universidad Charité de Berlín, y conducido por el psiquiatra Andreas Heinz demostró la relación entre la dopamina y la sensación de miedo.
Este estudio arrojó que la dopamina, una sustancia neurotransmisora, estimula o frena la actividad de las células nerviosas en el cerebro. En este estudio se encontró que poca dopamina en algunas áreas del cerebro provoca la interrupción o trasformación de la comunicación entre las células nerviosas. Las personas con una elevada concentración de dopamina en la amígdala cerebral, área en el cerebro que participa en el procesamiento emocional, reaccionaron con más miedo y estrés que aquellas personas con una menor concentración de dicha sustancia. Además se concluyó que hay otro factor que influye en las sensaciones de miedo; este es la comunicación existente entre la amígdala cerebral y el cíngulo anterior, otra región cerebral. Ambas están interconectadas a través de fibras nerviosas. Estas regiones se comunican cuando la persona percibe algo negativo. Cuanta más comunicación hay entre ambas regiones, menos miedo sentían las personas afectadas; en cambio personas con poca o pobre comunicación sienten más miedo.
En los centro de altos estudio de Wudang, China, aseguran que la práctica constante del kung fu, al ser una actividad psicofísica se puede promover la comunicación de la amígdala cerebral y el cíngulo anterior, por lo que las personas afectada podrían aprender a actuar con menos miedo .
En un estudio realizado por Mussgay, Schmidt, Morad y Rüddel (2003) se apreció una disminución importante de la presión sanguínea y frecuencia cardíaca, en situación de estrés, mediante la práctica regular de ejercicio aeróbico. Los autores concluyen que la práctica de ejercicio podría mejorar el funcionamiento de Sistema Nervioso Autónomo.
El departamento de Ciencias sociales de la Universidad de Beijing manifiesta que el entrenamiento del arte marcial produce a largo plazo un incremento de los niveles de noradrenalina, implicada en la respuesta del organismo al estrés, y de serotonina. El aumento de los niveles de serotonina a nivel cerebral puede contribuir a mejorar nuestro estado de ánimo y a reducir la ansiedad.